Prof. María E. Romero
En la actualidad ha llegado a ser cotidiano el estado de confusión, ansiedad e incertidumbre que generan en los estudiantes los cursos de metodología de la investigación, especialmente en aquellos que comienzan a dar los primeros pasos en su formación como investigadores. Estas circunstancias tienen como origen los desacuerdos que existen en relación a la dimensión operativa de la investigación, particularmente en el terreno de las ciencias sociales.
Para ilustrar la situación anteriormente expuesta, resulta conveniente señalar las observaciones de Padrón (1992) cuando hace referencia a la preocupación de los estudiantes ante dos profesores de metodología de la investigación que les enseñan y exigen cosas opuestas e incompatibles entre sí, o ante un jurado de tesis cuyos miembros manifiestan juicios inconciliables.
A juicio del referido autor, uno de los principales desacuerdos que existen en la investigación en las ciencias sociales es el referido al “paradigma”. Este desacuerdo se manifiesta en la propuesta de interrogantes tales como: ¿ciencias naturales vs ciencias del espíritu?, ¿explicación o interpretación?, ¿evidencias vs vivencias?, ¿objetividad vs intersubjetividad?, entre otras.
Estas interrogantes hacen alusión a la actual dicotomía entre la investigación cualitativa y la investigación cuantitativa. Según Padrón (ob.cit.), esta dicotomía tiene su génesis en la connotación que se le ha otorgado al término “paradigma”, el cual ha sido históricamente utilizado para hacer referencia a un “movimiento científico” que posteriormente era reemplazado por otro, y así sucesivamente cada nuevo movimiento sustituía al vigente, dando lugar a una “revolución científica”. Es precisamente este enfrentamiento entre paradigmas lo que ha originado una serie de desacuerdos al momento de asumir una postura con respecto a la orientación de las investigaciones desarrolladas en el campo de las ciencias sociales, ya que mientras algunos investigadores consideran que pueden ser de carácter cuantitativo, otros manifiestan que deberían ser de naturaleza cualitativa.
Ante tales circunstancias, Padrón (ob.cit.) propone la apertura de un espacio de reflexión que permita superar las polémicas en materia de investigación desde los niveles más bajos de formación de investigadores, cabe decir, los cursos de metodología. En tal sentido, este autor plantea la creación de un Programa Unificado de Formación de Investigadores en Ciencias Sociales, el cual consiste en una propuesta de orden curricular dirigida a docentes y estudiantes en el área de metodología de la investigación, orientada a resolver los desacuerdos anteriormente planteados y llegar a niveles de entendimiento y consenso que permitan responder eficazmente a las necesidades o demandas del entorno.
Es importante destacar que este programa constituye una alternativa viable y pertinente para la formación de investigadores en un clima de respeto y tolerancia ante las diferentes corrientes de pensamiento, ya que ofrece a los estudiantes la posibilidad de conocer distintas alternativas en materia de investigación desde un punto de vista crítico. Esto les permitirá estar en capacidad de asumir una postura al momento de abordar científicamente una determinada realidad. En síntesis, el conocimiento profundo sobre la investigación, el establecimiento de un criterio propio como investigador y el respeto a las posturas ajenas constituyen las claves de la eficiencia de un programa de formación de investigadores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario